¿Son recomendables las auto-investigaciones?


Posted on Abril 2nd, by Manu Iglesias in investigación social y de mercados. 2 comments

¿Son recomendables las auto-investigaciones?

Como ya comentábamos en nuestro anterior post, queremos aprovechar las primeras entradas en el blog para dar a conocer mejor el trabajo del investigador social y de mercados en general, y el de recode en particular, a todos nuestros clientes. Hoy queremos aprovechar la experiencia adquirida durante todos estos años en el sector para explicar cuáles son los principales errores que hemos visto cometer a empresas y organizaciones a la hora de afrontar una investigación con recursos propios.

Pero, antes de nada, tal y como nos preguntamos en el título, ¿son recomendables las auto-investigaciones?. Pues aunque pueda parecer una contradicción que lo digamos nosotros, en recode pensamos que sí. Y pensamos que sí porque en ocasiones nuestros clientes no necesitan obtener grandes volúmenes de información, ni utilizar metodologías o análisis muy elaborados y, sobre todo, porque a veces esa información que se busca no es demasiado importante para sus negocios. Cuando se dan algunas de estas circunstancias, en recode animamos a nuestros clientes a que lo hagan ellos mismos, sabiendo además que hoy en día existen herramientas que lo facilitan mucho, como por ejemplo las que ofrecen algunos de nuestros proveedores de campo on-line [Survey Manager de NetQuest o Toluna QuickSurvey de Toluna, por ejemplo]. Y si tenéis alguna duda, seguro que vuestro instituto o consultora de investigación habitual os las van a resolver encantados.

Sin embargo, en la mayoría de los casos recomendamos que actuéis de la mano de un instituto de investigación, especialmente cuando el objetivo del estudio vaya a tener repercusiones directas en la toma de decisiones de vuestras empresas. ¿Y por qué decimos esto?, pues porque a lo largo de nuestra experiencia laboral hemos visto muchos casos en los que las empresas han invertido [a veces muchos] recursos internos en afrontar dichas investigaciones y, o bien se han equivocado en la metodología, o bien no han sabido calcular los riesgos o, en otros muchos casos, no han sabido qué hacer con los datos una vez superado el trabajo de campo. En todos los casos el resultado final es el mismo; se termina contratando a una empresa especializada cuando descubren las consecuencias (a veces ni así se puede salvar la inversión), aumentando considerablemente la aportación presupuestaria inicial.

Como ya os hemos avanzado, os vamos a contar algunos de los errores más comunes que nos hemos encontrado en los últimos años y que os deberían hacer reflexionar sobre la necesidad o no de contratar los servicios de los profesionales del sector en cada caso.

Errores en los planteamientos técnicos:

  • Disponer de un inadecuado nivel de comprensión epistemológico de la metodología y de las técnicas a utilizar. Es decir, de raiz se desconoce el sentido principal y las posibilidades reales de cada una de las técnicas que se pueden llevar a cabo
  • Minusvalorar el error de medición. En otras palabras, ignorar o no darle la importancia que tienen aspectos como la elaboración del cuestionario, qué se pregunta, qué tipo de pregunta se ha de utilizar en cada caso, la extensión apropiada que debe tener el mismo para que funcione, en qué orden se deben colocar las preguntas, ser ambiguo o forzar el uso del recuerdo en los encuestados, por señalar algunos de los más importantes, lo que sin duda repercute directamente en la eficacia de la herramienta de medición (y por tanto en el error final que se comete)
  • No hacer foco en los errores muestrales, así como no tener en cuenta ni los errores de cobertura ni los de no respuesta. Habitualmente no se hace un análisis suficientemente profundo de quién ha quedado excluido de la encuesta, y mucho menos de cómo se relaciona la muestra final con la población de interés sobre la que se quiere obtener conclusiones
  • No haber pensado en los elementos anteriores genera, con seguridad, un inadecuado rigor en el diseño metodológico
  • Pasar por alto la elaboración de un briefing de campo y la correspondiente instrucción a encuestadores, captadores o a quién corresponda en cada caso. No nos referirnos a cómo las características sociodemográficas de los propios encuestadores afectan a la obtención de respuestas, que efectivamente lo hacen, ni a los condicionantes psicológicos que les afectan, sino que nos referimos a algo tan cercano para los profesionales del sector como ofrecer unas mínimas instrucciones de cómo llevar a cabo correctamente el trabajo de campo y hacer un posterior seguimiento de que todo se está entendiendo y aplicando adecuadamente
  • Por último, ya relacionado con la interpretación de los datos, también hemos detectado deficiencias en dicha fase por no tener en cuenta cómo se ha dado el proceso de recogida de información (por ejemplo saber cómo los encuestados han entendido las preguntas que les hemos realizado) o simplemente porque no se tienen en cuenta los márgenes de error muestral una vez realizada la tabulación de resultados

Errores en la planificación:

  • Desatino en la planificación. Al desconocer los tiempos y esfuerzos que requieren cada acción se suelen incurrir en más gastos de recursos de los previstos
  • Ante la ausencia de otros parámetros de referencia, se busca exclusivamente el menor coste. Esta situación conduce a la elección de proveedores que no se adaptan a lo requerido, a eliminar zonas de muestreo importantes, reducir la muestra por encima de valores razonables, etc.
  • Finalmente, la improvisación. Cuando los dos puntos anteriores convergen, se tiene que improvisar una solución que desajusta los parámetros económicos de los proyectos

Esperamos que estos apuntes de casos reales os sirvan para conocer mejor algunas de las funciones de los investigadores, así como a determinar, en base a un mayor conocimiento, si la investigación que tenéis en mente realizar en vuestra empresa merece la pena afrontarla con recursos propios o, por el contrario, si necesitaréis los servicios de un profesional para llevarla a cabo. Elegid bien, como la ardilla que nos acompaña en este post.

ardilla con avellana

(*) Imágenes de Peter Trimming bajo licencia Creative Commons

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2 respuestas a “¿Son recomendables las auto-investigaciones?”

  1. […] a nuestro favor. En otra entrada anterior de nuestro blog podéis consultar cuáles son los errores más frecuentes en los que solemos incurrir cuando nos investigamos a nosotros […]

  2. […] En ocasiones el volumen de información que necesitamos manejar no es demasiado elevado, ni las metodologías que tenemos que emplear son excesivamente complejas, por lo que podemos realizar la investigación nosotros mismos. […]

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